Hoy, 14 de noviembre, es el día internacional de la diabetes y me he decidido a escribir este post que hacía tiempo que tenía pendiente.

Yo soy diabética, tipo 1, desde que tenía 20 años y me gustaría con este post aclarar algunas dudas y dar un poco de visibilidad, en especial a mi tipo de diabetes, muy desconocida a nivel general.

Antes que nada nos ponemos en situación. El cuerpo y el cerebro necesitan glucosa para funcionar. La glucosa la obtenemos de los alimentos que comemos (no solo de los hidratos de carbono como mucha gente se piensa, sino también de las proteínas y las grasas). Nuestro organismo, cuando todo va bien, tiene unos mecanismo muy sofisticados para mantener nuestros niveles de glucosa en sangre en un rango bastante estrecho (de 70-120mg/dl para ser exactos). Uno de los mecanismos para tener la glucosa dentro de los rangos necesarios es la hormona insulina.

En la diabetes, por distintos motivos, el cuerpo no es capaz de mantener este nivel de azúcar en el rango saludable. Y empiezan los problemas.

La diabetes más conocida, la que tenemos todos presentes, es la tipo 2. Es una enfermedad que normalmente aparece en la edad adulta y que tiene una clara relación con el estilo de vida. Lo que les pasa a los que la sufren, es que llega un punto en el que su cuerpo no es capaz de mantener los niveles de azúcar en sangre en niveles saludables, ya sea porqué los tejidos se han vueltos “sordos” a la insulina, (lo que se llama resistencia a la insulina) o porqué no son capaces de producir suficiente cantidad de insulina. El resultado es que el nivel de azúcar en sangre es demasiado elevado y eso tiene consecuencias a muchos niveles, generando a la larga complicaciones como patologías cardiovasculares, ceguera, amputaciones, problemas en los riñones… Muchas y ninguna divertida… Su prevalencia está aumentando de manera alarmante y la causa de que esto ocurra es lo mal que nos alimentamos, el sedentarismo.. en definitiva, lo mal que nos cuidamos.

Este tipo de diabetes puede controlarse con una alimentación adecuada o requerir distintos tipos de medicación , entre ellas la insulina.

Actualmente se recomienda a las personas con diabetes tipo 2, llevar una vida sana y tomar la medicación si se requiere. Esta vida sana incluye especialmente una alimentación saludable y hacer ejercicio. Esto estaría muy bien si las recomendaciones oficiales de lo que es llevar una vida sana, estuvieran basadas en la más reciente evidencia científica, pero tristemente no es así. Las recomendaciones oficiales actuales dicen que bases tu alimentación en los cereales y tubérculos. Esto es un problema muy grande para cualquier persona, pero en el caso de un diabético NO TIENE NINGÚN SENTIDO. ¿Estamos diciendo que los diabéticos tienen dificultades para mantener el nivel de glucosa en sangre en rangos saludables y les recomiendan un tipo de alimentación con una elevada proporción de hidratos de carbono que se convierten inmediatamente en glucosa?

Lo más óptimo para manejar la diabetes tipos 2 es llevar una alimentación baja en hidratos de carbono, es decir, basada en verduras y hortalizas, que aportan hidratos de carbono en poca cantidad, con proteínas y grasas de calidad. Eliminando el azúcar, los alimentos ultraprocesados, los cereales (pan, pasta, arroz…), y tubérculos y limitando las legumbres y frutas. Añadir ejercicio físico cada día tanto cardiovascular como de fuerza, un buen descanso y una buena gestión de las emociones. Y la medicación que se requiera si es el caso. También se debe hacer un seguimiento de el nivel de azúcar en sangre para que esté en rango el mayor tiempo posible. 

La diabetes tipo 1, en cambio, es una enfermedad autoinmune y su aparición no tiene nada que ver con el estilo de vida. De golpe, tu sistema inmune empieza a atacar las células productoras de insulina en el páncreas y te quedas sin. Por lo tanto, no puedes producir insulina y necesitas inyectártela y empezar a ser tu propio páncreas, cosa dicho sea de paso, que no es para nada fácil. Es lo que me pasó a mi a los 20 años y los síntomas son clarísimos, mucho pipí, mucha hambre, mucha sed y pérdida de peso… Me la diagnostiqué yo misma (estaba estudiando farmacia) antes de ir al médico…

Como te he explicado, en la diabetes tipo 1, tu tienes que hacer de páncreas y inyectarte la insulina necesaria para mantener los niveles de glucosa en rango. Parece fácil, ¿verdad? Pues nada más lejos de la verdad, los niveles de glucosa se ven alterados además de los más obvio, lo que comes y el ejercicio que haces, por miles de cosas. Y lo de miles no es una exageración. Cosas cómo el estrés, la temperatura, la absorción de la insulina, la altitud, el ciclo menstrual…

De este modo, comiendo y haciendo lo mismo, con la misma insulina, un día funciona bien, otro día estás alto y el otro día estás bajo. Es una enfermedad que requiere un manejo exhaustivo y permanente.

En este tipo de diabetes, además de todas las complicaciones a largo plazo si no tienes un buen control y tu azúcar en la sangre está elevado, se añade uno de los peligros de inyectarse insulina, tener hipoglucemias, o sea, el azúcar en sangre demasiado bajo, que puede ser peligroso incluso mortal.

¿Cómo lo  hago yo?

Utilizo una bomba de insulina y ahora un monitor continuo de glucosa en sangre.

Llevo una alimentación muy baja en hidratos de carbono, eso significa que no como cereales, ni tubérculos, ni legumbres y muy poca fruta. Baso mi alimentación en verduras y hortalizas añadiendo las proteínas y grasas saludables que necesito.

La bomba de insulina, me inyecta insulina durante todo el día y la noche con un programa basal que le programo y además, cada vez que como algo, calculo la cantidad de insulina que necesito y me la inyecto a través de la bomba.

El monitor continuo de glucosa que uso ahora (antes me hacía unos 8 controles en sangre diarios) me dice cómo está mi nivel de glucosa en sangre y voy haciendo las correcciones necesarias para que esté en rango.

Además también hago ejercicio, descanso bien y controlo mi nivel de estrés.

Finalmente, llevo al día todos los controles necesarios: con el oftalmólogo, el endocrino, el dentista, el podólogo.

La diabetes tipo 1 muchas veces se diagnostica en la infancia y como podéis ver es una enfermedad que necesita estar pendiente 24h al día, 365 días al año. Mi admiración para todos los niños y familias que lidian con ella día tras día.

Para mi es una parte más de mi vida y que me ayuda a ser más fuerte, más valiente y más responsable.

Me ha quedado un post largo… Si tienes más dudas sobre esta enfermedad, te espero en los comentarios.